Adopción en tiempos de cuarentena

Finales Felices: Arenita

Un día, una rescatista se encontraba trabajando en unas obras en camino a Melipilla, fue ahí que encontró a Arenita. Con su cara simpática y baja estatura era imposible que pasara desapercibida. La llevó a Fundación Stuka y jamás pensó que su vida iba a cambiar tan rápido. Esta es la historia de adopción de Arenita, contada por su humano Matías.

Arenita llegó a nuestras vidas un 31 de Octubre del año 2019. La conocimos un sábado en una jornada de adopción y fue amor a primera vista. Estaba en los brazos de una colaboradora de la fundación, nos miró, preguntamos su nombre, y desde ese momento supimos que tenía que formar parte de nuestra familia.

Este tiempo con Arenita en nuestra familia, ha sido lleno de emociones y amor. Arenita es muy cariñosa y juguetona, hace notar su presencia en el hogar y siempre quiere salir a pasear con nosotros. Espera con ansias sus caminatas y demuestra toda su alegría cuando alguien vuelve a casa después de trabajar.

Arenita disfruta mucho de sus paseos y estar en su sillón acompañando a quien se siente cerca de ella. Le gusta jugar, perseguir sus juguetes cuando le son lanzados lejos y traerlos de vuelta. Adora jugar con sus mini balones de tenis que le compramos especialmente a ella.

Arenita en este poco menos de un año que lleva con nosotros ha vivido muchas historias con nosotros. Enloqueció corriendo en la playa, correteó a conejos en nuestras vacaciones en el Sur y ha comido manzanas y sandías. Su mayor anécdota fue el día en que, sin poder explicarnos cómo, había desaparecido por completo de la casa. Nos dimos cuenta que había decidido dormir completamente tapada en la cama de mi hija, tapada hasta la cabeza. Fue un pequeño susto, pero que luego nos generó mucha risa.

Sin dudas, nuestra vida no sería igual si no tuviéramos a Arenita.


Arenita feliz

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